NUESTRA HISTORIA
Harpo nació mucho antes de llamarse Harpo.
Nació en un pequeño taller de joyería donde un chico de 13 años, Fernando Pérez Sobrino, pensó por primera vez que la vida podía ser algo más que seguir un oficio heredado. A los 16, guiado más por la intuición que por la lógica, decidió cambiar las herramientas de joyero por un secador de peluquería. En aquella época, "el qué dirán" pesaba, pero su deseo de crear, transformar y contar historias a través de la imagen pesaba mucho más.
Ese impulso fue el que lo llevó, con tan solo 18 años, a ponerse al frente del departamento de Peluquería en su primera película, Cristina Guzmán, protagonizada por Rocío Durcal.
A partir de ahí, su carrera se convirtió en un viaje cinematográfico.
Donde trabajó con directores como Carlos Saura, Pedro Almodóvar, Terry Gilliam, César Amadori o Jaime Chávarri. Peinó y maquilló a grandes nombres del cine y la música: Rocío Jurado, Rocío Dúrcal, Arturo Fernández, Florinda Chico, Antonio Banderas. Una lista interminable construida a lo largo de más de 120 películas y 90 spots publicitarios.
Su experiencia, admirada y respetada en la industria.
Lo llevó a convertirse en uno de los fundadores del Departamento de Maquillaje y Peluquería de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, junto a Ramón de Diego, José Antonio Sánchez, Romi (Patito) y Ángel Luis de Diego. También participó en la reforma educativa que introdujo por primera vez el Ciclo Formativo de Caracterización en la familia de Imagen Personal, junto con Mar Pastor y Margarita Hernando.
Fernando trabajó como maquillador, realizando también arreglos de posticería y peinados, en diversas producciones cinematográficas de distintos países.
Estas películas incluyen producciones americanas, españolas y francesas, reflejando la diversidad y proyección internacional de su trayectoria.
Filmografía
Pero Fernando no es solo un profesional inquieto; es un creador. Y como tantos creadores, soñó con un espacio propio donde el maquillaje, la caracterización y la artesanía se encontraran.
Así, en 1998, en pleno corazón de Madrid, nació Harpo, una de las primeras tiendas de maquillaje profesional de España.
Años después, en honor a su primera profesión, abrió el Taller de posticería, donde se encuentra una amplia gama de pelucas, postizos, extensiones... el complemento perfecto para completar cualquier transformación.
Y para cerrar el círculo, en 1998 fundó la Escuela Harpo, uno de los primeros centros dedicados a la enseñanza de Maquillaje Profesional, Caracterización y Posticería. Por sus aulas han pasado generaciones de profesionales... y también quienes hoy forman a otros.
Situado en el centro de Madrid, Harpo y el Taller de Posticería conservan una estética vintage que los convierte no solo en tienda, sino en un lugar que evoca historia:
aman el maquillaje y también para
quienes simplemente disfrutan de
los espacios con alma.
La Escuela Harpo, con más de 200 m² a pie de calle, una de las academias más amplias y reconocidas de la ciudad.
La firma propia HRP Make-Up Artist, registrada por Harpo, completa la familia: una línea de maquillaje y caracterización de alta pigmentación, pensada para resistir cámaras, focos y largas jornadas de rodaje, pero también para el día a día. Envases sencillos, calidad impecable y una enorme variedad de tonalidades que se adapta a cada persona. Un producto competitivo, accesible y con esencia profesional.
Hoy, Lucía Barranco Crespo lidera el Grupo Harpo con la misma pasión y compromiso que le transmitieron durante todos estos años.
Un legado que continúa.